Malvinas: las grietas

1 abril 2012 § 15 comentarios


Lo increíble acecha en las grietas. Yo estaba encerrado, casi en tinieblas, en el calabozo de castigo de la cárcel de Caseros. En aproximadamente cuatro metros cuadrados solo había lugar para mí, una cama de metal adosada a la pared y un inodoro medio roto. En medio del sopor del aburrimiento oí que se abrían puertas a lo lejos: alguien ingresaba a la sala de aislamiento. Oí de inmediato una llave que giraba en la cerradura de mi puerta. En la penumbra del calabozo apenas si distinguí la cara del guardiacárcel. Me sorprendí porque había emoción en su mirada. Con un hilo de voz me dijo: “está perdonado, lo llevo de nuevo al pabellón; ahora todos estamos en el mismo bando”. Creí que me jugaba una broma. No: la broma macabra se la estaban jugando al país. Era el 2 de abril de 1982 y la Junta Militar había decidido recuperar por las armas las Islas Malvinas.

“Ahora estamos todos en el mismo bando”, dicho por el guardiacárcel, fue de lo menos sorprendente que me sucedió en la épica jornada del 2 de abril. Al llegar al pabellón comprobé que entre los presos políticos había un clima de extraña euforia que no logré descifrar hasta que puede hablar con ellos en el patio de recreo. Todos (menos uno) apoyaban la medida. Lo hacían en distinto grado: la mayoría de los peronistas (en especial, los montoneros) pensaban incluso que debían ofrecerse como voluntarios para ir a luchar al archipiélago; otros, más marxistas, hablaban de dar un apoyo crítico; otros apoyaban pero se negaban a firmar una declaración pública. Con el correr de los días, en la cárcel nos comenzaron a tratar un poco menos mal y nos dieron algunos beneficios: leer los diarios y las revistas sin censurar los artículos políticos (que, obviamente, no decían nada que pudiera desagradar a los militares).

Estábamos en guerra. La gente aplaudía en las calles, llenaba Plaza de Mayo vivando al general Fortunato Galtieri y la inmensa mayoría de los presos políticos detenidos en la cárcel de Caseros (luego supe que lo mismo sucedía en todas las demás prisiones) acompañaba el sentir popular. Yo me veía como sapo de otro pozo. Siempre fui borgeano, pero cuando por esos días leí que Borges declaró que proponía que Inglaterra y Argentina se pusieran de acuerdo para darle las Malvinas a Bolivia para que ese país lograse su ansiada salida al mar, me di cuenta que esa iba a ser mi posición política: “las Malvinas para Bolivia” era una posición más lúcida, más pacífica, más sabia, menos ilusoria y delirante que el “ahora todos estamos en el mismo bando” que había dicho el guardiacárcel y se había transformado en el eslogan del momento.

Mi patria es mi lengua. Todo ser humano es mi semejante: sin fronteras de ningún tipo. No apoyo las divisiones soberanas ni las guerras. Hacia mediados de mayo de 1982, cuando ya era visible que Inglaterra iba a pelear hasta el fin, supe que morirían miles de jóvenes (del interior profundo, los más pobres, los de piel más oscura), pero que se acababa por fin la dictadura militar. No sé cómo hubiéramos salido de ese sin infierno sin esta loca y asesina aventura de la Junta Militar. En las grietas anida la esperanza.

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§ 15 respuestas a Malvinas: las grietas

  • un testimonio que aporta una vivencia no tan conocida,

  • Anónimo dice:

    Excelente. Otra mirada.

  • Anónimo dice:

    Excelente. Otra mirada

  • pcarranza dice:

    Viendo la forma en que mis hijos interpretan el “tema Malvinas”, la sesgada e insólita manera en que se aborda el tema en el colegio (pareciera que todos los docentes nacieron después del ’83) e incluso las interpretaciones diametralmente opuestas de algunos coetáneos, me he preguntado más de una vez cuál sería la mejor manera de reconstruir ese pedazo de historia.

    Es esta. La tuya. La de los que fueron una parte verdaderamente sustanciosa (yo solo esperé con angustia que algún día me llegara el telegrama de reincorporación que nunca llegó) de una torta que resultó ser de utilería. Y que lo saben contar, como vos.

  • Excelente relato Daniel, pero no entendí la expresión “No sé cómo hubiéramos salido de ese sin infierno” (lo que no entendí fué el “sin”, es un typo?).
    Un gran abrazo!

  • danimoli dice:

    Fue un error de tipeo Martín. Se repite “sin” antes y después de “infierno”. El de antes de infierno no vale. Gracias.

  • Roberto dice:

    Muy interesante. Ayer leí un elogio de Thatcher porque su reacción ayudó a derribar la dictadura, algo mas importante que las islas. Era una nota del británico J Carlin en El País. Se complementan.

    • Marc dice:

      esa es una justificación absurda para la canallada de Thatcher, lo importante fue la resistencia interna (local) a la dictadura, como te la describe Liliana más abajo.

  • Liliana César dice:

    Las grietas ya estaban, Daniel. Por eso decidieron los militares la invasión.
    El 30 de marzo anterior se había abierto una enorme grieta. Hartos de tener miedo, muchos nos animamos a salir a la calle. Convocó la CGT de Ubaldini. Hay que recordarlo por eso también, por haber sido la cara visible de la resistencia a la dictadura, no sólo el que se equivocó haciéndole los paros a Alfonsín.
    Los más corajudos fuimos los que salimos, pero fueron muchos los que nos saludaron desde los balcones, aunque algunos solamente nos sonrian sin atreverse a levantar el brazo. Hasta papelitos salieron de algunas oficinas.
    El 2 de Abril fue la respuesta a esas grietas. Y parece que fue una buena respuesta porque todos, o casi, se sintieron ese día del mismo bando. Igual que tus guardiacárceles.

  • Andrea dice:

    Estimado Daniel, naci en enero del 73′ , cuando fuiste preso, era tan solo un bebe, cuando Malvinas, fui una de las tantas q escribió cartas y en su colegio, juntó chocolates, gorras y guantes para los soldados, en especial para Charly mi querido vecino y amigo.
    Tu experiencia de vida, hace q descubra la otra historia, la q no nos contaban en el colegio y tus padres no querían explicarte con tan solo 9 años . Tan solo gracias .

  • pierina788 dice:

    Lo que más me encanta de internet y las nuevas tecnologías, es poder leer historias como ésta. Tener la posibilidad de conocer las dos versiones y sacar propias conclusiones.

    Gracias por compartir tu experiencia.

    Saludos a todos!!!

    Pierina

  • Eva Row dice:

    Qué placer leer este relato. Yo también soy borgiana, y no sabía lo que dijo de Malvinas. Me maté de la risa.
    Nunca me engancharon con Malvinas, ni en la escuela primaria.
    Te regalo esta frase de Sarmiento que la descubrí en mitad de la conferencia que hizo sobre Darwin:
    “Recordaréis que nunca me mostré muy celoso de nuestras posesiones australes, porque no las creía dignas de quemar un barril de pólvora en su defensa, reprobando se montase con fantásticas descripciones la imaginación de estos pueblos que esperan todavía hallar el Dorado, por nuestros padres buscado en vano en esas mismas regiones, a fin de no tener una guerra en rescate de aquel Santo Sepulcro de las tradicionales ilusiones.”

  • eugemiqueo dice:

    Me emocionó mucho este artículo y sin dudas es un aporte distinto.

  • sebas kras dice:

    “Las Malvinas para Bolivia” hubiera sido un acto de una generosidad y sabiduría históricas.

  • Horacio dice:

    Recuerdo que trabajaba en ENTEL mas precisamente cabildo y Dorrego
    y esa cosa de pensar o sentirse distinto o fuera de contexto a mi también me invadío. Mis compañeros tenían la misma euforia que la mayoría de los Argentinos. Yo no entendía ya que estábamos entrando en una guerra con una potencia que había participado y ganado junto a los aliados en 2 guerras mundiales. Mis compañeros no entendian mi posición de critica cuando arriba de los escritorios tenian armado un escenario operacional simulando el Atlático y al mejor estilo General Gonzales movían naves y aviones.
    Soy de los que creen que los limites lo ha inventado primero, segundo un Ingles o quien sea es igual a mi, tercero ya había zafado de la guerra con Chile por haber estado haciendo la colimba en la Base naval Ushuaia y conocer el clima, la instrucción y lo que era la zona. Los Argentinos somos muy faciles de convencer y siempre lo confirmo con los politicos que votamos.

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