Música para los ojos

18 abril 2012 § Deja un comentario


En una de las zonas más degradadas del Centro se encuentra uno de los mejores edificios con los que cuenta la ciudad: el del Centro Cultural San Martín, que fue inaugurado en mayo de 1970 como segunda etapa del complejo cultural que también integra el Teatro San Martín. Ambos edificios están considerados entre las mejores obras que diseñó Mario Roberto Alvarez, uno de los más brillantes arquitectos argentinos.

En los primeros 70, el San Martín fue uno de los principales focos de la movida cultural porteña: casi todo lo de relevancia pasaba por allí. A fines de 1983, el Centro Cultural San Martín volvió a recuperar su esplendor y durante casi un lustro fue el foco del estallido cultural de la primera etapa de la democracia. Desde el fin del gobierno de Alfonsín, el Centro Cultural tuvo una trayectoria errática, que tuvo pocos momentos memorables (por lo general ligados a las artes electrónicas).

Ahora, lanza un nuevo programa de artes visuales, que apuesta por lo más innovador del arte contemporáneo. La primera muestra de esta serie es Reseteo, Dharma, con obras de Nicanor Aráoz (Buenos Aires, 1981), Luis Terán (Buenos Aires, 1977) y Román Vitalli (Rosario, 1969). El espacio es curado por Mariano Soto. Las obras de Aráoz, Terán y Vitalli son completamente diferentes entre sí, pero tienen en común ser intervenciones pensadas específicamente en relación con el espacio en el que son exhibidas.

Vitali interviene el techo de la plaza de las esculturas (en la que se encuentra El Equilibrista, la mejor obra de Curatela Manes, entre otras) y desde donde se ingresa a la torre de 12 pisos del edificio principal. Es una obra lumínica, conformada por varias líneas de neón de distintos colores, que se curvan en algunos lugares, ante la presencia de bolsas que contienen las típicas cuentas vidriadas que son el material de la mayoría de las obras de este artista rosarino. Líneas rectas, intermedios curvos, variedad de colores conforman una poesía visual abstracta: parece la notación de una música -jamás oída, pero sí imaginable- que sería capaz de entregarnos el secreto de la alegría.

La performance-instalación de Aráoz se realizó el día de la inauguración. Ahora subsiste la escenografía en el que la acción tuvo lugar: es una especie de escultura monumental, que mezcla el mobiliario original en desuso (lo mejor del diseño funcionalista de los 50, 60 y 70) con restos de piezas irreconocibles, baños químicos, chapas. Es una especie de escena playmobil, imaginada por un perverso polimorfo: un niño puro. Esta escena es la recreación de un bar de travestis que Araóz visitó en la zona de Lapa, Río de Janeiro. La performance consistió en una fiesta funky, amenizada por el bar de las chicas trans. La alegría brasilera traducida al funcionalismo en proceso de disolución. Una metáfora del futuro Mercosur cultural.

La instalación de Terán es una obra que se integra a la perfección con el lugar en el que se encuentra. Es difícil imaginarla en otra parte. Ocupa casi todo el entrepiso. De una columna revestida en mármol blanco parten tablones crudos de madera sin tratar, que se van articulando como las patas de una araña inmensa, múltiple, amorosa. Al fin de algunas de esas “patas” se encuentra un foco de luz, como si de los miembros surgieran cabezas: araña-hidra. Juguete rabioso, pacífico, imperial. La obra de Terán se ve tan hermosa desde lejos (a través de los gigantes ventanales, desde la vereda de enfrente de la calle Sarmiento -haciendo rima formal con la obra histórica de Le Parc, que se encuentra justo debajo-) como desde cerca: si se la observa desde un metro. Irradia luz, no solo realmente: es, metafóricamente, un flash coagulado.

Luz de neón, bochas blancas de luz, maderas luminosas de los diseños funcionalistas, mármoles gloriosos que se van degradando: las obras de Reseteo, Dharma son iluminaciones. La puesta en escena de la belleza cuando encuentra su destino.

Ficha:

Reseteo, Dharma

Intervención-performance, intervención arquitectónica y obra site specific

de Nicanor Aráoz, Luis Terán y Román Vitali

Centro Cultural San Martín (Entrada y Primer Piso)

Sarmiento 1551

De lunes a lunes, hasta las 21

Gratis

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